Quien no ha tenido el placer
de degustar un helado? Y cual ha sido nuestra reacción cuando a causa del calor
este se derrite?, lo mismo deberíamos sentir con nuestro planeta.
pero… es ese nuestro problema,
la indiferencia y al igual que en muchos temas que nos agobia y que debería
robarnos un poco de nuestro limitado tiempo,
la indiferencia se hace presente y hace que estos temas que para nada
nos son ajenos diga ¡Presente!, que estamos haciendo para mitigar dicha
problemática? Son miles las preguntas que dicho tema genera, pero está en
nosotros y en cada uno en dejar tanta indiferencia e indolencia a un lado, con
pequeños gestos como el de guardar la envoltura del dulce que nos acabamos de
comer hasta encontrar un recipiente para depositarlo, o el de general la
cultura de reciclaje desde casa con esos mínimos gestos podríamos ayudar a tan
grave problemática, yo solo me imagino a la pachamama y cada uno de los
animales que sin entender como día tras día su habitad se destruye, diciendo
“Gracias” cuando nosotros deberíamos ser quienes dieran gracias, nos llenamos
la boca al decir que somos seres pensantes, y que hacemos con dicha capacidad?
Solo buscamos nuestro propio beneficio y a causa de ello destrozamos nuestro
planeta, vivimos en el como si hubiese otro planeta en el cual pudiésemos
vivir, ah y no bastándonos con destruir este ya estamos planeando colonizar a
Marte.
Que haremos entonces?
Quedarnos manicruzados, que planeta le dejaremos y nuestros hijos?, es hora de
actuar y aunque la lucha no sea fácil hay que empezar ya son muchas las
organizaciones mundiales que están en la misma tónica y con un compromiso real lograremos medianamente
“remediar” tanto daño que le hemos hecho
a esta nuestra única casa – El Plantea
Tierra-.
«Sólo
después de que el último árbol sea cortado.
Sólo después de que el último río sea envenenado.
Sólo después de que el último pez sea apresado.
Sólo entonces sabrás que el dinero no se puede comer».
—Profecía india—
Sólo después de que el último río sea envenenado.
Sólo después de que el último pez sea apresado.
Sólo entonces sabrás que el dinero no se puede comer».
—Profecía india—

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